A pesar de la urgencia que hay en México de reactivar el mercado interno, el gobierno y los propios legisladores privilegian las compras de insumos o artículos importados, y se están olvidando de la producción nacional, bajo el argumento de que "hay que comprar lo más barato".
Para muestra un botón: el nuevo recinto de los senadores será amueblado con artículos de importación, denunció Humberto Jaramillo Rodríguez, presidente en funciones de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra).
Comentó que los empresarios del sector de materiales para la construcción ya se enteraron de que hay una licitación dirigida principalmente a las fábricas de muebles del exterior.
En entrevista indicó que la recesión económica que vivió el país en 2009 provocó el cierre de cuatro mil empresas y profundizó el debilitamiento del grueso de las pequeñas y medianas industrias que pudieron sortearla.
Por ello están imposibilitadas a soportar y absorber nuevos aumentos en los precios de sus insumos.
En lo que va de 2010 la industria ha incrementado el precio de sus productos en 3 por ciento, situación que seguirá en la medida en que el gobierno federal continúe ajustado las tarifas de los combustibles.
Y ello también significa que continuarán las presiones inflacionarias, aseveró.
Diferencias
Después de un mes de estar al frente a la Canacintra, comentó que entre las preocupaciones de su gremio está el tema impositivo, y aunque se tiene bien claro que en el país se requiere un nuevo marco tributario, difícilmente saldrá la reforma que todos quisieran, porque se mantienen las diferencias al respecto.
Al interior de la Canacintra, la industria de alimentos no está a favor de que se graven estos productos, mientras que el resto de los sectores se pronuncian para que eliminen las exenciones a esa actividad.
Consideró que tanto a alimentos como a medicinas debería aplicárseles un impuesto de 3 o 4 por ciento, aunque también "sería conveniente integrar una canasta básica de productos de ambos sectores que no fuera gravada".
Por otra parte comentó que los organismos que integran el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) están inquietos porque observan que en el Senado existe mayor cohesión en torno al tema de la reforma fiscal, mientras que en la Cámara de Diputados "hay más división".
Respecto al Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) aseguró que tiene más implicaciones negativas que positivas, sobre todo en el entorno recesivo en que aún está enfrascada la economía nacional.
Si bien la tasa del IETU, que es de 17.5 por ciento, es menor a la del Impuesto Sobre la Renta (ISR), de 30 por ciento, su pago se hace más oneroso porque las deducciones que se aplican en este gravamen son mínimas.
Y la coexistencia de ambos gravámenes le resta eficiencia y competitividad a las empresas |